Joinville/Blumenau

Es entonces una vez más en bus que llegamos a nuestro destino, esta vez con un suplemento «un transbordador » muy original pero eficaz puesto que llegamos sanos y salvos.

Habíamos salido muy temprano en la mañana así que llegamos tipo diez a la terminal de Joinville, ciudad que será sólo una etapa porque tenemos planeado salir a las cuatro de la tarde del mismo día hacia nuestro destino final Blumenau. Tenemos entonces seis horas por delante para explorar las bellezas escondidas de esta ciudad de unos 600 000 habitantes, la ciudad más grande del estado de Santa Catarina, descrita como dinámica en las áreas insdustriales y económicas. Una pequeña precisión : es domingo, pero en teoría ésto no tendría que tener ningún impacto en la animación de las calles aquí en América del Sur. En teoría solamente, lo que sigue nos va a probar lo contrario… Efectivamente, tan pronto como dejamos nuestras mochilas en el guarda equipajes, el taxi nos ha dejado en lo que él definía como el centro de la ciudad. Nos dedicamos a buscar durante un buen rato algún atractivo turístico, algo que hacer, incluso algo que comer. Nuestra búsqueda fue vana, nos tuvimos que rendir ante la evidencia de no encontrar nada interesante en esta ciudad. Peor aún, éramos los únicos seres humanos presentes en las calles. Todo estaba cerrado, no había ni un alma, a parte de los habitantes de calle, lo que añadía un elemento más al ambiente postapocalíptico de ese instante. Basta con decir que no tardamos en ese lugar. Después de muchas dificultades para regresar a la terminal (no había ni siquiera un taxi), preferimos esperar cuatro horas en la terminal de transportes, bajo un calor insoportable, nuestro bus más bien que quedarnos en el centro de esta ciudad fantasma. Así logramos seguir nuestro camino hasta Blumenau, nuestro destino final.

La ciudad de Blumenau, fundada en 1850 debe su nombre a su fundador el doctor Hermann Bruno Otto Blumenau, colonizador alemán. Es famosa por mantener vivas las constumbres germánicas de sus fundadores. Allí encontramos muchas casas de estilo entramado típicamente alemanas que constituen aún hoy en día la marca de la ciudad. Hay que saber que aproximadamente los cien primeros años de su fundación, el alemán fue el idioma predominante de Blumenau y que todavía podemos encontrar letreros escritos en esta lengua. La producción de cerveza también está muy presente ! En fin, suficiente para seducirnos durante los dos días de nuestra estadía, aunque resultaba dificil imaginarnos en Brasil. De Blemenau, nos encantó pasearnos en su « ciudad alemana » y cruzar por nuestro camino animales y frutas extrañas.

Parece que hay muchas otras cosas para hacer al exterior de la ciudad, pero no nos quedaremos mucho tiempo en esta ciudad, pues lo que sigue del viaje nos emociona mucho más. Hasta luego Blemenau, en camino hacia Florianópolis !

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